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Ambientes de aprendizaje, estrategias de trabajo en casa y Covid-19

Para nadie es un secreto que las familias están viviendo muchos encuentros y desafíos debido a la pandemia del covid-19 y su cuarentena. Uno de los principales retos es la permanencia de las niñas y niños en el hogar, pues han tenido que asumir las responsabilidades propias de las Instituciones Educativas. Esta situación en los hogares, incluso ha llevado a incrementar los niveles de maltrato.

Al hogar y sus espacios físicos (casa, apartamento, habitación, finca, etc.) y al ambiente de relaciones que se gesta en su interior, se le ha asignado la tarea de constituirse en principal fuente de enseñanza y aprendizaje de los procesos de formación y socialización de la infancia. Asumir este encuentro permanente abre posibilidades de aprendizajes y retos conjuntos, pues los conocimientos y desarrollo del ser humano inician en la cotidianidad del hogar.

La pandemia ha traído consigo una realidad para la cual nadie estaba preparado y se han instaurado una serie de normas para contrarrestar los efectos del virus, evitar al máximo el contagio y salvar vidas. Dentro de estas medidas, el cuidado y protección de la persona desde lo fisiológico ha sido prioridad, sin embargo, no hay que dejar de lado otros aspectos del desarrollo que han sido trastocados como el psicológico y social especialmente en el caso de la infancia. 

Hay tres medidas básicas que han sido impuestas: lavado de manos, distancia social y uso de tapabocas, la niñez ha asumido estas disposiciones de una manera natural y “normal; y es posible se vuelvan costumbres y se conviertan en una forma de ser y estar en la sociedad. Esto sería muy importante y significativo en el caso que se pongan en práctica de una manera responsable, saludable, armoniosa y de cuidado para que se constituyan en elementos de aprendizaje y otras formas de relaciones que pueden contribuir en el despertar de nuevas sociedades.

Mis recomendaciones para que esta realidad sea vuelva oportunidad de encuentro y crecimiento mutuo son las siguientes:

Lavado de manos

Hacer de este momento algo divertido y placentero es la tarea. ¿Cómo? Creando o recreando el espacio físico para la higiene de manos y cuerpo. Mantenga siempre el lugar agradable, limpio, coloque una fragancia, unas flores, un incienso, una hierba aromática y los elementos propios de aseo personal. También que sea un lugar donde haya claridad, que sea cómodo y sin elementos que puedan lastimar a los niños y las niñas. Además, es muy pertinente hacer que en este espacio se genere un encuentro consigo mismo, tranquilo y amable, para ello hay que dedicarle un poco de tiempo. 

El niño y la niña tienen derecho a jugar con el agua, a sentirla y disfrutarla, a oler diferentes fragancias, explorar, preguntar, observar y curiosear con las cosas y objetos de ese entorno. Esto contribuye a despertar muchos conocimientos, a valorar y cuidar los recursos naturales.

Después de la experiencia del lavado de manos pueden pedirle al niño a la niña que dibuje, pinte, escriba o cuente cómo se sintió. Es importante que esto no caiga en la monotonía ni en la obligación.

Lavarse las manos genera procesos de autocuidado, la higiene de las manos como un acto de amor propio y hacia los demás.

La distancia social: 

Otro hábito que ha cambiado es el del contacto físico, niños y niñas menores de 6 años, seguramente están aprendiendo formas diferentes de relacionarse, el abrazo, el susurro, los secretos, los juegos, y en general todo el mundo de interrelaciones donde el contacto físico era inevitable e importante ha cambiado y hay que reinventar formas para que el mundo de la ternura, del juego, de la caricia y de la pelea entre unos y otros continúe vivo y se pueda disfrutar de la niñez.

Tomar distancia física de quienes nos rodean realmente es una perdida y más en la niñez porque es con los demás donde el ser humano se constituye a sí mismo. Entonces, ¿cómo seguir contando con la presencia de la otra persona sin que medie un aparato, el miedo, el individualismo, la indiferencia y el pánico de ser contagiados?

Es preciso entonces reinventarse y buscar nuevas posibilidades de reconstruir experiencias

Enseñe y practique con sus niños y niñas que la ternura, el abrazo y el amor propio son importantes, cada quien se puede abrazar a sí mismo, darse consuelo en la tristeza, quererse, valorarse y aprobarse. La autoestima empieza a cobrar sentido pues en la niñez se forma el autoconcepto que lo acompañará durante toda la vida, por lo tanto, es importante que desde temprana edad haya un reconocimiento de su magnificencia como humano en relación con todos los seres. 

Envíe correspondencia que no sea virtual a sus amigos y amigas, invente un sobre y en una hoja dibuje o escriba sus sentimientos, es una gran forma de llegar a los corazones y también de contribuir en el proceso de aprendizaje de la lengua escrita.

Realice un mural colectivo, una obra de arte en una pared del vecindario donde el acceso pueda ser por turnos para ir a pintar. Aquí también puede involucrarse la familia para contar a través de lo gráfico sus vivencias durante esta cuarentena.

Inventen aparatos de comunicación, los vasos plásticos unidos por una cuerda son alternativa para escuchar y sentir magia y otras sensaciones.

Jugar con luces, con sombras, con linternas es excelente como formas de expresión simbólica. ¿Qué tal aprender el lenguaje morse?

Hagan un libro viajero que vaya por los hogares para que cuenten, escriban historias, cuentos y canciones.

La distancia social puede contribuir al fortalecimiento de vínculos afectivos y sociales más que a generar brechas entre los mismos seres. Crear un ambiente de respeto en las relaciones familiares hace que niños y niñas vivan un acercamiento entre los seres desde el contacto físico cuidadoso, la mirada sincera y afectuosa, saludos y despedidas a través de símbolos, siempre teniendo en cuenta la consideración total de niños y niñas como sujetos titulares de derechos, es decir un trato digno.

Tapabocas

Ya es del diario vivir que la infancia use el tapabocas y/o vea que su familia y el medio social que la rodea lo utilice, también es cierto que se les está inculcando que es como una medida de protección. Sin embargo y también sería prudente y oportuno decir que el tapaboca no impide la comunicación entre los seres.

Este accesorio en el rostro es una gran oportunidad para valorar otras formas de expresión más allá de la oralidad. Hacer de este elemento no solo un símbolo de autocuidado en cuanto a la transmisión del virus, sino también un medio para expresar sentimientos e ideas que hieren a otros.

La comunicación en familia se puede convertir en un bello juego simbólico y el tapabocas es un símbolo con un significado

La comunicación en familia se puede convertir en un bello juego simbólico y el tapabocas es un símbolo con un significado, hacer que niños y niñas hagan sus propias representaciones, que lo transformen, que imaginen y dibujen otras formas de cubrir la boca y la nariz. Estas estrategias contribuyen a hacer suyo el accesorio, a identificarse con él, darle validez y ser creativo.

El lenguaje gestual es otra forma de expresión, jueguen a hacer diversos gestos, a representar un personaje o un oficio, jueguen a ser mimos y creen historietas mudas. 

“Por el caminao se conoce a la persona”, dice el refrán popular y es verdad, cada persona manifiesta a través de su corporalidad lo que está dentro: emociones, dolencias, sentimientos, etc. Jueguen a que adivinen que está viviendo un integrante de la familia por la disposición de su físico y hagan juegos de roles.

En internet seguramente encontrará un programa para aprender este lenguaje de señas propio de las personas Sordas. Esta es una gran ocasión para que se inicie en la concienciación de la diversidad y la inclusión de todos y todas. 

Se puede que exploren en familia otros ambientes de comunicación como el arte. Pintar, dibujar, crear con arcilla o masas, cantar, danzar y bailar son formas de expresar sentimientos, emociones e ideas.

Las experiencias que se viven en la infancia marcan significativamente la vida del adulto

Las experiencias que se viven en la infancia marcan significativamente la vida del adulto y todo aprendizaje para la vida se desarrolla en diferentes ámbitos y espacios constituyéndose en lo que se denomina la formación o educación. El primer ambiente donde se forma la persona es en el hogar como espacio físico y la familia como ambiente de interrelaciones.

2 Comments

  • Es un aporte muy importante, especialmente para quienes trabajamos en casa y tenemos a nuestros hijos estudiando en casa… Estos momentos demandan de nosotros mucha sensatez y compromiso. Agradecemos esta valiosa reflexión de nuestra maestra y amiga Yolanda.

  • Maravillosa forma de transmitir amor con estos tips.

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